Iglesias toma posesión por tercera vez al frente del Gobierno de Aragón

El presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, promete no cambiar el rumbo de sus políticas pero asegura que sí acelerarán.

Zaragoza, 6 jul (EFE).- El socialista Marcelino Iglesias tomó hoy posesión, por tercera vez consecutiva, como presidente del Gobierno de Aragón, en un acto solemne pero breve en el que prometió «mucho trabajo», no cambiar el rumbo de las políticas desarrolladas en los últimos ocho años pero, eso sí, «acelerando».

Iglesias, durante su intervención ante el millar de personas que asistió a su toma de posesión en el Patio de Santa Isabel del Palacio de

La Aljafería

, dijo que los aragoneses, en las elecciones del 27 de mayo, certificaron que la labor de la coalición PSOE-PAR durante las dos últimas legislaturas era «correcta» y, por tanto, el nuevo Ejecutivo, va a insistir en ellas, pero «acelerando».

Al acto, en el que estaba prevista la presencia de Jordi Sevilla, destituido como ministro de Administraciones Públicas, asistieron, además de la esposa, hijos y amigos del presidente, a quienes agradeció su presencia porque «siempre es difícil que un montañés baje a Zaragoza», el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, el delegado del Gobierno en Aragón, Javier Fernández, el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, o el presidente de Endesa, Manuel Pizarro.

Una presencia especialmente emocionante para Iglesias fue la de su madre, Concepción Ricou, quien aseguró que en esta tercera vez en la que su hijo es nombrado presidente de Aragón se ha alegrado más que nunca y reflexionó: «si tan mal lo hiciera…», no lo volverían a elegir, completó la frase una de las periodistas que la entrevistaban.

Su hijo nunca habla en casa de política, y cuando alguien lo intenta en el pueblo en el que aún vive Concepción, Bonansa, «él cambia de conversación», y agregó que es «el mismo de siempre», el que cuando llega a su pueblo «se viste con el pantalón de ir a trabajar y se va por ahí con sus amigos».

El ya presidente del Gobierno comenzó su intervención con una referencia expresa a su socio, el aragonesista José Ángel Biel, con quien -dijo-, «he tenido la satisfacción y el honor de formar una coalición los últimos ocho años» y al quien también agradeció su «trabajo, colaboración y lealtad».

Tras las elecciones del 27 de mayo, la «obligación» de Iglesias era administrar el resultado electoral y «tener en cuenta» la posición mostrada por los aragoneses, que incrementaron el apoyo a los dos partidos de la coalición, recordó.

Insistió en que el aumento de votos, traducido en cuatro diputados más entre PSOE y PAR, se lee «con facilidad» con apoyo a la coalición y sus políticas.

Para Iglesias, su proyecto político ha buscado, en primer lugar, «estabilizar y serenar la política en Aragón» y conseguir «que Aragón crezca».

Mediante «el diálogo y la concertación» han conseguido «avances muy significativos», como la reforma del nuevo Estatuto de Autonomía de Aragón que concede a

la Comunidad

«la autonomía plena»; un acuerdo en política del agua; una nueva organización territorial, la comarcal, consensuada, y, sobre todo, la organización en Zaragoza, en 2008, de una Exposición Internacional.

El tiempo que se abre ahora, aseguró, es «apasionante», con retos como el desarrollo del Estatuto de Autonomía, la propia Expo y la buena administración del crecimiento económico para utilizarlo en medidas que fortalezcan el Estado del Bienestar.

Por su parte, se comprometió personalmente a trabajar desde la «confianza plena» que asegura que tiene en «nuestro país, en los aragoneses», para conseguir «que los aragoneses estemos orgullosos de ser de aquí».

«A partir de ahora, a trabajar», concluyó el presidente aragonés.

Por su parte, el presidente de las Cortes, Francisco Pina, comenzó su breve intervención con una referencia personal a Iglesias, y aseguró que en el momento de la toma de posesión tiene para él «más emoción si cabe» al tratarse de alguien con quien ha compartido «muchos años de singladura política».

Pina se mostró «convencido» de que el desarrollo de la autonomía no sólo mejora el bienestar de una región, sino que hace a la nación «más fuerte», e hizo referencia también a la reforma del Estatuto de Autonomía, cuyo impulso supondrá un «salto cualitativo» en la calidad de vida de los aragoneses.

En cualquier caso, puntualizó, «la ambición autonomista nunca será comparable con la lealtad constitucional».

Concluyó con una llamada a ejercitar la cultura del diálogo para hacer un mundo «más respetuoso». EFE