En el 30º Aniversario de la primera victoria electoral de Felipe González, que dio paso a una etapa de modernización y de progreso del país sin precedentes, resulta de gran utilidad política reflexionar sobre esta efeméride, sobre lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser, tomando como referencia el momento más brillante de la historia del Partido.
Muchas certezas de entonces son hoy incertidumbres. Muchas soluciones de entonces son hoy problemas. La imagen que el PSOE proyecta hoy no es la misma que proyectaba entonces.
¿Cómo podemos volver a ser el elemento orientador del país, el elemento aglutinador y director de una mayoría progresista como lo fuimos en 1982, en una situación de crisis tan profunda y tan multiforme como la que estamos viviendo?
¿Cuáles son los nuevos escenarios y los nuevos retos?
¿Qué hemos de hacer para recuperar la centralidad y el protagonismo que hemos tenido casi siempre a lo largo de estos treinta años?
A responder a estas preguntas dedicamos las siguientes reflexiones:
En primer lugar, partimos de la base de que nos enfrentamos a cuatro grandes crisis:
1.- Crisis del modelo social europeo.
2.- Crisis del proyecto de construcción de la Unión Europea.
3.- Crisis política y económica de España.
4.- Crisis del PSOE.
Para superarlas, debemos emplazarnos a asumir con decisión tres grandes desafíos:
1.- Nuevo pacto social y económico que sustituya al que dio origen al modelo de 1945. Impulso de un proyecto socialdemócrata de base y de ámbito europeo.
2.- Impulso de una reforma política y económica profunda en España
3.- Renovación ideológica y estratégica del PSOE.
Finalmente, como socialistas aragoneses, tras la pérdida del Gobierno autonómico en mayo de 2011 y la celebración del 15ª Congreso Regional el pasado mes de abril, hemos de asumir otros retos añadidos aunque estrechamente relacionados con lo que acabamos de enunciar. Son los siguientes:
1.- Reprogramar Aragón, revisando las grandes líneas estratégicas del proyecto socialista en la Comunidad.
2.- Participar activamente en la conformación de la política nacional, a través de los cauces del partido y de las instituciones.