Las palabras del Consejero de Sanidad de Castilla – La Mancha, José Ignacio Echániz no tienen calificativo por su desprecio hacia las zonas más despobladas, hacia el mundo rural; “Los médicos van a estar dónde más se les necesita” ha sido la frase para justificar el cierre del servicio de urgencias de zonas rurales, que es, precisamente, donde más se necesita.
Me preocupa que esta deriva pueda ser también la hoja de ruta del PP en Aragón. Durante muchos años hemos conseguido un digno nivel de bienestar en nuestros municipios y no es de recibo que los recortes sanitarios se ceben siempre en los más débiles, no solo por la edad –mayores y niños- si no por la desigualdad de servicios.
La sanidad y la educación son para los socialistas, líneas infranqueables. Según el PP “tiene todo el sentido del mundo que utilicemos un céntimo del euro que, en este momento no tenemos, para dar una asistencia que es la que se merecen los ciudadanos pero en el sitio donde más vidas puedan salvar”. ¿Acaso el mundo rural vuelve a ser un mundo de segunda clase?
El PP solo ve números y rentabilidad económica en la cara de los ciudadanos y no podemos, no debemos consentir este atropello en municipios que aún siendo de otras comunidades son también españoles.
Siempre hemos defendió que el municipalismo es la base de igualdad entre todos los ciudadanos, pero el PP está minando ese soporte fundamental de convivencia.
La estrategia de desmantelar estos servicios es otro paso contra el medio rural y contra la “poca rentabilidad” sanitaria de sus habitantes.
Este pasado fin de semana hemos leído a Octavio López, secretario general del PP en Aragón y mano derecha de Rudy diciendo que es partidario de importar el modelo sanitario de Madrid para Aragón. Para rematar la faena.
Martín Llanas Gaspar