Más reflexiones sobre la reforma local.

 

 

 

 

4) En defensa del valor de lo público.

¡Basta de falacias!

 

Falacia significaEngaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien”, o “Hábito de emplear falsedades en daño ajeno”.

Pues bien, esto es lo que encontramos en esta reforma de la administración local, porque a través del engaño, fraudes, mentiras y falsedades se intenta dañar a los ciudadanos, a los vecinos de los barrios, de los pueblos.

Sobre un pretendido pero falso respeto a lo público se acomete una sibilina destrucción del actual entramado interadministrativo dirigido a prestar servicios a los ciudadanos, de forma subsidiaria en algunos casos, pero siempre de forma solidaria para hacer efectivos determinados derechos básicos a los más desfavorecidos.

Porque lo público no es (o no deber ser por naturaleza) sinónimo de ineficiencia, despilfarro, duplicidad, burocracia y todo un sinfín de descalificaciones, y lo privado de todo lo contrario (otra falacia), de bondades sin fin, pues ahí están la muestras en la banca “rescatada”, en las “preferentes”, en los “sobres” y sobresueldos de algún  partido, en las grandes empresas corruptoras, derrochadoras, que despiden sin importar los derechos de las personas que en muchos casos les han dedicado gran parte de su vida con su trabajo y les han generado beneficios, …

El valor de lo público radica en la defensa de la igualdad, de la solidaridad con los desfavorecidos, de la pervivencia de los derechos sociales, apoyada en unas estructuras que conforman gobiernos y administraciones necesitadas de legitimarse cada día (¡no sólo cada cuatro años!) a través de la participación y comprometidos con el servicio a los ciudadanos.

Por ello si disminuimos el valor de lo público, la esfera de lo social, de lo común, a favor de lo privado e individual, estamos desmembrando el estado del bienestar, cercenando la justicia social, abriendo una nueva etapa de selva en la que el “hombre será un lobo para el hombre”.

Pero no debe ser una defensa a ultranza de la situación actual, es necesario llevar a cabo una autocrítica profunda, la crisis tiene que ser una oportunidad para el cambio, pues no se han hecho siempre bien las cosas, ha habido errores, falta de precisión, de objetivos, de controles, liderazgos incompetentes, falta de transparencia, excesiva corrupción,… porque en suma ha faltado preservar el valor de lo público por encima del egoísmo personal, han prevalecido los intereses de unos pocos sobre los de la mayoría y es necesario corregir este rumbo, porque de otra forma la mayoría sufrirá mucho mas a costa de unos pocos privilegiados.

Y esta reflexión debe comenzar por sentar unas nuevas bases en la definición del valor de lo público: es necesario, es posible, y deber ser voluntad de la mayoría gobernar y administrar con criterios de eficacia, de eficiencia, de solidaridad, de calidad, de satisfacción ciudadana, en los mismos o mejores términos y parámetros que lo pueda hacer el ámbito privado.

Así no será una cuestión de elección de un modelo sobre el otro, sino de aplicación de criterios y principios de buen gobierno y administración, si bien con matices distintos en cuanto a prevalencia de la rentabilidad e impacto social sobre lo meramente económico.

Así desmontaremos la primera falacia de esta reforma que se asiente y toma fuerza en estos vientos privatizadores y neoliberales de hacer primar y prevalecer el criterio economicista sobre el social, del “ahorro” a ultranza, de la reducción de un “déficit” manipulado e interesado, que se sustentan en el perjuicio de muchos para favorecer a unos pocos.

Por eso defendamos lo público sí, pero con una redefinición de ámbitos, espacios, agentes, exigencias, objetivos y resultados.

La situación es crítica, nos jugamos la propia supervivencia como sociedad justa y solidaria, no permitamos que se traspase esta delgada línea, porque no habrá tiempo para el arrepentimiento.

 

AGRUPACIÓN  LOCAL PSOE LAS FUENTES