La Reforma local: ¿Y los vecinos qué?

¿Han preguntado a los vecinos de los pueblos sobre lo que quieren y necesitan? ¿Nos afectan estas medidas a los vecinos de la ciudad?

 

 

 

He leído estos días las noticias sobre las diversas protestas de los alcaldes ante la pretendida o anunciada reforma local y de nuevo me ha llevado a reflexionar sobre los verdaderos motivos que sustentan este intento de “cambiar” la situación actual para retroceder en el tiempo y volver a esas antiguas prácticas político administrativas recogidas bajo el concepto de “tutela”.

Titulares de prensa local del 4 de abril recogen afirmaciones de los alcaldes como “Los pueblos pequeños están abocados a su desaparición si prospera la reforma local” (Heraldo de Aragón), “Los alcaldes piden a la DGA que se niegue a la reforma local” (El Periódico de Aragón), “La reforma supone un ataque directo al mundo rural” (Alto Aragón).

Lo anterior me plantea una primera reflexión: los alcaldes representan de una manera directa a sus vecinos, quienes les han elegidos para llevar a cabo unas funciones conocidas, a quienes conocen personalmente y con quienes  viven y conviven de forma permanente, es decir, están comprometidos en un mismo futuro, por lo que ¿no resulta curioso que quienes no están directamente comprometidos con su vida diaria elijan y decidan de una manera tan determinante y negativa por ellos sin tenerles en cuenta? ¿Por qué no se les ha escuchado? Será porque estos legisladores no les necesitan, o peor aún, los tienen por menores, por no sabedores de la realidad, y por ello – a pesar de no haber sido despilfarradores, corruptos  o cometido los errores que se les puede achacar a los que actualmente detentan el poder- ahora hay que tratarlos como menores de edad, aplicándoles controles ya desaparecidos, arrebatándoles competencias directamente relacionadas con la vida diaria, cercanas a sus vecinos,…. Y todo ello bajo la falacia de que hace falta ahorrar, gestionar mejor,…. en vez de financiarles mejor dichas competencias para que las sigan ejerciendo con mesura, cercanía y responsabilidad.

Pero siguiendo estos pensamientos, me alarma otra afirmación: “La supervivencia del mundo rural esta en grave riesgo”, y esto me preocupa más. Me pregunto ¿cómo entienden estos reguladores aprendices la vertebración de nuestro territorio aragonés? ¿Qué valores les preocupan de verdad: solidaridad, justicia, igualdad, futuro, o egoísmo clasista, desigualdad, exclusión, ciudad contra el campo? Pues los ejemplos son cada día más numerosos: escuelas cerradas porque se sube la “ratio” pero sin ayudas a la natalidad; centros de salud cerrados o disminuidos sus medios; inversiones y empleos inexistentes para los jóvenes, PAC´s dirigidas al desmantelamiento del campo; ayudas sociales reducidas; carreteras abandonadas; ayudas a la cultura desaparecidas; patrimonio cultural; histórico artístico olvidado y podríamos seguir y seguir….

Por ello la pregunta es clara: ¿Qué quieren de verdad que le suceda al mundo rural? De nuevo se está acabando el tiempo para lamentaciones, son necesarias acciones positivas, innovadoras, creativas, que sean estímulo para la inversión, para el asentamiento y crecimiento de la población rural, y esta reforma no piensa en ello, mas aún, es tremendamente negativa para el mundo rural, porque solo se dirige a reducir, a restar, por lo tanto no sólo hay que oponerse, sino que hay que aprovechar la ocasión para reivindicar y conseguir medidas positivas para el desarrollo rural. ¡Hay que luchar todos juntos!

Y todo ello, preguntando a los que viven en este espacio, contando con ellos, los que están comprometidos de verdad con su futuro inmediato, porque están ellos ahí en primera línea, están sus hijos –muchas veces obligados a marchar-, están sus padres y abuelos, a los verdaderos “vecinos”, mayores de edad, curtidos en muchas batallas, ilusionados por mantener el medio rural. Por ello no necesitan caridad, sino justicia, piden medios y responsabilidad, participación y no tutelas trasnochadas como si fueran menores de edad.

Para entender  y ahondar en estas ideas, solo hace falta ponernos en su lugar, ver las consecuencias para los que viven en la ciudad y van a los pueblos los fines de semana, a las fiestas, a descansar, a estar con los amigos, familiares,…. Pues hay que preguntarse ¿cómo van a seguir funcionando estos pueblos? ¿qué servicios van a conservar o perder? ¿qué futuro a corto plazo se presentan? Porque también a los de la ciudad va a perjudicar esta reforma que pretende “racionalizar” y “ahorrar”. Por ello, por justicia y por interés no podemos quedar al margen.

 

Terminamos recordando y dedicando a nuestros pueblos y sus gentes las palabras de Bertolt Brecht

«Cuando los de arriba hablan de paz, los de abajo debemos prepararnos tiempos de guerra»

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.

 

 

A.L.- PSOE – Las Fuentes