El nuevo colegio de Pedrola hará unas jornadas de puertas abiertas

El ayuntamiento las ha convocado para el día 7 y 8, antes de llegar sus 300 alumnos.

Zaragoza, 2 de septiembre de 2019 (El Periódico de Aragón).- El próximo 10 de septiembre comenzará en Aragón el nuevo curso escolar, una fecha que este año será más especial para los más 300 alumnos del nuevo colegio de Pedrola. Y es que, tras casi ocho años de reivindicaciones, por fin podrán estrenarlo, unas instalaciones amplias, modernas y funcionales de 4.640 metros cuadrados edificados sobre una parcela de 12.000 ubicada en el barrio de Babaquel, junto a la escuela infantil municipal. El Gobierno de Aragón ha invertido cerca de 4,6 millones de euros y este edificio nada tiene que ver el antiguo CEIP Cervantes, que tenía más de 60 años y capacidad para tan solo 100 alumnos.

Sin embargo, conocedores de la expectación que ha generado este estreno, y para que tanto los niños como los padres tengan una primera toma de contacto, desde el Ayuntamiento de Pedrola se han organizado unas jornadas de puertas abiertas con visitas programadas tanto al nuevo como al viejo colegio, para que también aquellos nostálgicos puedan despedirse de estas aulas. Las visitas se realizarán durante el próximo fin de semana, el 7 y 8 de septiembre, y quienes quieran participar deberán inscribirse previamente en la casa de cultura.

Durante las mismas se podrán recorrer las instalaciones del nuevo colegio que cuenta con seis aulas de infantil y doce de primaria, además de comedor y gimnasio, aseos, aula de psicomotricidad, sala de profesores, aulas de informática, música y plástica, y zonas para tutorías y despachos.

Para la alcaldesa, Manuela Berges, «son unas instalaciones para disfrutar, a las que hemos de sacar todo el partido porque las necesitábamos desde hace mucho tiempo». De hecho, el AMPA y el ayuntamiento han ido de la mano para reivindicar la construcción de este nuevo edificio.

El concejal de Educación, Miguel Cimorra, destacó que la apertura «es un objetivo cumplido» y supone “el fin de una larga travesía por el desierto en la que nos ha tocado vivir años de crisis y recortes». Y eso que la construcción ha acumulado más de un año de retraso ya que Acciona, la adjudicataria del contrato, renunció a la obra al detectar que el proyecto no se había redactado correctamente. Se readaptó y se volvió a licitar siendo la empresa Mariano López Navarro quien finalmente lo ha ejecutado.