El PSOE habla de “desastre” de gestión mientras denuncia que la nueva infraestructura nace pequeña, porque no amplía las posibilidades de generar eventos.
Cuarte, (Zaragoza) 1 de septiembre de 2025.- El nuevo pabellón polideportivo que se construye en Cuarte de Huerva desde hace cinco años y que aún no ha concluido, duplicará casi con toda seguridad los 4,4 millones de licitación inicial. El equipamiento se ha enfrentado a la rescisión de un contrato de obras y ha obligado al Ayuntamiento cuartano a solicitar dos préstamos, con su correspondiente pago de intereses, para seguir adelante con este edificio municipal.
El PSOE califica la gestión de “desastrosa” y censura, tanto la manera en la que se ha disparado la obra en precio y tiempo, como la devolución de la fianza a la primera empresa que se hizo con los trabajos, pese a no haber cumplido con su obligación. El concejal socialista Jorge Abarca, que era partidario de recurrir a los tribunales para defender los intereses de la localidad, alerta además de que el equipamiento nace pequeño para las necesidades de Cuarte y para el objetivo de disputar eventos a la capital aragonesa.
La idea de construir un nuevo pabellón polideportivo tomó forma en 2019, cuando se optó por el proyecto de los arquitectos Olano, Lassa y Álvarez, que idearon un edificio de diseño moderno, de cuatro plantas y con una superficie útil de 4.503 m2.
Tras el fracaso de una primera licitación, la obra se adjudicó en septiembre de 2020 a la empresa Proforma por 4,4 millones y un plazo de ejecución de 345 días. Se trataba de un plazo inusualmente reducido para su construcción, tal y como como se demostró, teniendo en cuenta que el contrato se firmó en plena pandemia del COVID. Al final, en 2021, se vio que era imposible cumplir los compromisos y se pactó una prórroga de 290 días, después de haber acordado previamente una ilógica demora de tres días. Es decir, se totalizaba un año y siete meses para abordar la construcción.
Sin embargo, las obras tampoco finalizaron cuando se cumplió el nuevo plazo, el 27 de mayo de 2022. Finalmente, el 13 de diciembre de 2022, Proforma solicitó la rescisión del contrato.
A partir de ese momento empezaron los debates y negociaciones con el ayuntamiento, que defendía la vigencia del contrato y, por lo tanto, no era proclive a realizar una revisión de precios, tal y como solicitaba la constructora. Sin embargo, llegó un momento en el que la negociación dio un giro radical y el entonces primer teniente de alcalde, hoy concejal de Urbanismo, Julio Conde, propuso eludir los tribunales para solventar el conflicto y optó por llegar un acuerdo que evitaba calificar como incumplimiento culposo la interrupción abrupta de la obra.
Esta decisión limitó las opciones municipales y obligó al ayuntamiento a devolver a la empresa los 185.000 euros que se habían depositado como garantía, con los que Proforma hizo frente a la indemnización por 48.799 euros con la que se le sancionó. También pesa sobre la empresa la imposibilidad de acudir a licitaciones municipales durante tres años, prescripción que, no obstante, puede levantarse con el pago de otros 50.000 euros.
“De todo este proceso de las negociaciones que se dilata más de un año, hasta marzo de 2024, y en el que la obra está paralizada, no hay ningún documento que explique qué ha pasado, ni por qué –ya en este mandato– con un incumplimiento palpable por parte de la empresa se le devuelve la garantía y se evita la figura del incumplimiento culposo”, lamenta Abarca.
En julio de 2024, con un proyecto de conclusión de los trabajos que vuelven a redactar los mismos arquitectos que lo diseñaron, se adjudica la obra a OHL, por 5,1 millones, después de revisar los daños que sufrió la infraestructura, abierta y a la intemperie desde el 2022. La firma del contrato se demoró hasta octubre del año pasado, pero, sin embargo, hasta la primavera del año en curso, las obras no han cogido velocidad, lo que dificultará la finalización en plazo de la obra pendiente.
El Ayuntamiento que, en legislaturas pasadas prefirió monetarizar el 10% de las cesiones de los desarrollos urbanísticos, con lo que logró un importante capital remanente, ha preferido acudir a los préstamos bancarios, para financiar este proyecto.
De hecho, ha solicitado dos préstamos, que llegan a 5,9 millones, es decir por encima de la última cifra asumida como coste final del pabellón, por lo que Abarca teme que haya un nuevo encarecimiento que, teniendo en cuenta los intereses, “va a situar la cifra final en más de 8 millones, duplicando el precio inicial, o lo que es lo mismo un verdadero desastre de gestión”.
De la misma manera, el concejal socialista teme que cuando finalicen las obras en 2026 y el equipamiento entre en servicio, “haya nacido pequeño. Es un edificio muy bonito por fuera y en las infografías, pero que en la pista de juego da incluso menos prestaciones que el actual”, advierte Abarca.