El PSOE de Zaragoza se pregunta si el presidente del PP va a utilizar con su alcalde de Monterde la misma vara de medir que usa con el de Aguarón y si el Gobierno de Aragón lo va a llevar a la Fiscalía

Los socialistas de Zaragoza lamentan que Ramón Celma no aporte ni una mínima base de honestidad para dignificar un poco su acción política

Zaragoza, 16 de octubre de 2025.- El PSOE de Zaragoza lamenta que el presidente del PP en Zaragoza, Ramón Celma, lleve a cabo una política tan carente de virtudes públicas y solo se esmere en utilizar prácticas groseras y calumniosas.

Los socialistas de Zaragoza contestan a la enésima rueda de prensa de quien persigue ser líder del PP, preguntando si va a usar la misma vara de medir con su alcalde de Monterde, José Gracia, imputado por un delito de prevaricación administrativa y por un delito electoral, que con el de Aguarón, y, por lo tanto, si el Gobierno de Aragón lo va a llevar ante la Fiscalía.

“No estaría mal que, en alguna ocasión, el presidente del PP en Zaragoza tuviera una actitud edificante, y una acción política que fuera útil a los ciudadanos”. Pero no parece ser este el fin de los esfuerzos de Celma, que prefiere perfeccionar su papel de mamporrero, con acciones deshonestas o irregulares, en la convicción de que benefician a su partido.

Actuar de manera tan poco ética, pretendiendo así desgastar al adversario político, es la peor de las opciones que ha podido elegir Celma, que quedará en la crónica política como un hombre dado a la manifestación bronca y grosera.

Su obsesión con el alcalde de Aguarón solo le sirve para tapar sus propios casos de corrupción y la impunidad con que los mantiene, fiel a la máxima de que repetir cien veces una mentira queda en la opinión pública como verdad, haciendo gala de un manual de agitación vinculado a los oscuros años de la historia alemana.

El PSOE de Zaragoza anima al PP a poner en práctica otra política, sin descalificaciones, con equidad y transparencia y, de paso, sin calumniar y difamar a responsables socialistas, pese a carecer de pruebas, con ánimo malicioso y de generar menoscabo personal y político.