El PSOE de Codo logra paralizar la declaración de interés público de una macrogranja porcina tras impugnar el acuerdo plenario en el que el alcalde y diputado nacional, Raúl Cuevas, (PP) votó a favor de la instalación en suelos propiedad de familiares suyos

El proyecto, que persigue implantarse en cuatro suelos, dos de ellos de especial protección por estar dentro de la Red Natura, no tiene en cuenta la escasez de agua de una localidad que se abastece con garrafas, ni tendrá resuelto el tratamiento de los residuos cuando entre en funcionamiento, ni dejará en el pueblo el valor de transformación que genere

Codo (Zaragoza), 1 de octubre de 2026.- El PSOE de Codo ha conseguido paralizar la declaración de interés público de la macrogranja porcina que se quiere instalar en esta localidad del Campo de Belchite después de que impugnara el acuerdo plenario que abría la posibilidad a instalar esta explotación y en el que el alcalde y diputado nacional del PP, Raúl Cuevas, decidió votar a favor, pese a que la instalación afecta a suelos de familiares directos.

La existencia de intereses personales obligaba al alcalde a salir del salón de Plenos y a abstenerse en la votación para garantizar su imparcialidad, tal y como señala la ley y tal y como se lo recordó el portavoz del PSOE, Juan Villuendas, aunque el alcalde hizo caso omiso. No obstante, el pasado 25 de septiembre una resolución de Alcaldía, cambiaba el criterio y recogía la abstención de Cuevas, suspendiendo temporalmente la declaración de interés público hasta que se valore en otro Pleno, así como la remisión al INAGA.

La macrogranja porcina que promueve Explotaciones Ganaderas Estiche pretende ubicarse en cuatro emplazamientos diferentes dentro del término de Codo Una parcela es municipal y, según las negociaciones mantenidas con la firma ganadera, recibiría 4.000 euros mensuales en concepto de alquiler. De las otras tres, propiedad de la madre y tíos del alcalde, se desconoce si se había pactado algún canon similar.

El portavoz socialista está convencido de que el proyecto, que contempla la estabulación de más de 22.000 animales, solo beneficiará a los empresarios que la impulsan, ya que el valor añadido que genere la explotación no repercutirá en esta localidad que solo sufrirá los inconvenientes de esta iniciativa. Además, explica que dos de los suelos elegidos están dentro de la Red Natura, que procura una especial protección para esos terrenos que están catalogados como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA),

Juan Villuendas señala además que el mayor problema que genera el proyecto de la explotación tiene que ver con el consumo de agua de la granja, estimado en cien millones de litros al año, muy por encima de las posibilidades de un municipio de 201 habitantes, que carece de agua potable en su red de abastecimiento. El Ayuntamiento, aunque distribuye garrafas entre los vecinos, lo hace en una cantidad claramente insuficiente, que obliga a las familias a comprar agua embotellada. “Se va a primar el consumo de la granja, desoyendo nuestras necesidades y nuestras reivindicaciones y agotando la poca agua que tenemos”.

Tampoco resuelve el problema de los purines, al menos en el inicio de la puesta en marcha porque la planta de biogás que, en teoría, deberá transformar los desechos, no se habrá levantado. “Pero para obtener el permiso de construcción basta con el compromiso de que habrá un tratamiento adecuado de los residuos”, explica Villuendas.

Los socialistas de Codo consideran que, si se hiciera una granja en el pueblo con los animales de los ganaderos locales, el proyecto hablaría de “progreso y de futuro, pero las iniciativas que solo buscan una ubicación nunca reportan nada más que molestias”. De hecho, el proyecto se vende como una acción para crear empleo y luchar contra la despoblación “en una zona que no solo no hay paro, no hay gente siquiera para ser alguacil”.

El portavoz del PSOE en Codo asegura que, si el proyecto no se vincula ni con el desarrollo de la localidad ni con la mejora de las condiciones de vida de los vecinos, hay que concluir que la macrogranja “no va a ser beneficiosa, ni nos aporta ventajas, ni es favorable. Aludir sistemáticamente a la posible creación de puestos de trabajo y a la despoblación no los convierte en aprovechables ni en realistas”.