Los ayuntamientos, al margen de su filiación política, se están haciendo eco de este malestar, pero tanto la concesionaria como el Gobierno de Aragón les están ignorando
Tierga, (Zaragoza) martes, 13 de enero de 2026.- Los pueblos del valle del Isuela (Mesones, Purujosa, Calcena, Arandiga, Trasobares, Nigüella, Chodes y Tierga) han presentado instancias al Gobierno de Aragón haciéndose eco de las quejas de los vecinos, y de los respectivos consistorios, por “el maltrato, el desdén y el mal servicio”, que está dando la empresa Monbus, la nueva concesionaria del transporte de viajeros por carretera, y reclaman una respuesta satisfactoria a la vez que la reposición de los trayectos y los horarios que permitían a los vecinos organizar sus desplazamientos y acceder a los servicios concentrados en Calatayud.
Desde mitad de diciembre son una constante los perjuicios que se generan en las líneas, desde el cambio de horarios, que además no se comunican a los interesados, hasta la supresión de trayectos, como el que ha privado (aunque podría reponerse) a todo el corredor del Isuela de la posibilidad de llegar al centro de salud de Calatayud y al hospital Ernest Lluch, ambos centros sanitarios de referencia de todas estas localidades, explica el alcalde de Tierga, Adrián de la Mella.
En menos de un mes se ha logrado una lista de agravios tan sorprendente como censurable, como el sufrido por una viajera a la que obligaron a apearse en un destino que no era el suyo, ni el que figuraba en su billete, para que esperara un taxi, que no estaba disponible. Otros viajeros se resistieron cuando ocurrieron episodios similares. También es habitual que una vez que llegan a su destino, el conductor les avise de la suspensión del viaje de vuelta.
En Brea de Aragón también hay quejas porque, entre el bus de ida y de vuelta a Calatayud, hay un intervalo de 26 minutos para hacer gestiones en la capital bilbilitana, lo que convierte este servicio en inservible.
De la Mella es consciente de que es una manera de “desincentivar a los habitantes de estos pueblos para que no utilicen el servicio de bus, de manera que luego puedan alegar que se cierra por falta de demanda”.
Los alcaldes de todo signo político entienden que se trata de un pulso al medio rural, “porque se eliminan conexiones esenciales, se anula la posibilidad de movilidad para una población envejecida a la que se le hipoteca su autonomía, y porque supone un claro impacto negativo en la cohesión territorial”. Pero lo que menos comprenden es que “el presidente en funciones del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, esté permitiendo estas tropelías sin hacer nada para impedirlo, y que dé la espalda a los pueblos sin atender las quejas y sin buscar una respuesta que no recorte servicios de una manera tan descarada”, afirma el alcalde de Tierga.
Los alcaldes piden revisar el mapa concesional, incorporando criterios que garanticen la prestación de un servicio “suficiente, estable y adaptado a la realidad de los municipios del Isuela”, a la vez que reclaman soluciones flexibles y la apertura de un proceso de diálogo con los ayuntamientos.