Un parque para Las Fuentes

Fuente: Aragón Express.

Hace escasamente ocho o diez años conocí el barrio de Las Fuentes. De la mano de mi abuelo. El había venido del pueblo y quería conocer “lo nuevo” de Zaragoza. Caminamos largo rato. Habíamos llegado hasta la recién abierta calle de Salvador Minguijón en el tranvía. Línea diecisiete. Salía de la parte trasera del Teatro Principal. Eran aquellos tranvías, de un solo coche, antiquísimos. ¡Lástima no haber conservado alguno de ellos como reliquia! Tranvías que fueron una de las principales razones de ser de Las Fuentes. Tranvías que hacían que el barrio no fuera algo lejano y casi inaccesible. Entonces se hablaba de poner una línea de trolebuses, unida a la de la Ciudad Jardín. Incluso instalaron los postes del tendido eléctrico. Luego vinieron los autobuses.

Las Fuentes fue, durante muchos años, ciudad dentro de ciudad. Solo tenía un acceso, a través de la avenida de Compromiso de Caspe, desde la ya entonces estrecha  calle de Miguel Servet. Y ha conservado este carácter hasta hace bien poco. Hace poco se construyó un nuevo puente sobre el Huerva y se abrió la calle de Jorge Cocci. Las Fuentes ya tenía dos entradas. Poco después se unía a las calles de La Higuera o de Utrillas, ya en el “Bajo Aragón”. Acababa de integrarse en Zaragoza.

LOS VECINOS DE LAS FUENTES

Un barrio no es ni sus calles ni sus edificios. Un barrio es su gente, sus vecinos. ¿Quiénes son los vecinos de Las Fuentes? Bueno, no resulta nada fácil responder a semejante presunta. Las variaciones serían infinitas. Pero podemos afirmar, sin temor a error, que la mayor parte de sus habitantes proceden del campo de Aragón.

El crecimiento de Zaragoza, en los últimos decenios, se ha efectuado sobre todo a costa de antiguos pobladores de los pueblos de la región. El irreversible fenómeno de la emigración rural despobló muchas localidades pequeñas, en las que la vida era poco menos que miserable, para ensanchar los limites de nuestra ciudad hasta lugares que nadie sospechaba. Estos hombres son los que hicieron grande a Zaragoza. Su trabajo, su dinero obtenido durante años de arañar el secano y, luego, vendiendo por cuatro perras sus campos, pero sobre todo su trabajo, permitió el desarrollo actual de nuestra ciudad. Las Fuentes es la vivienda de buen número de estos verdaderos artífices del auge zaragozano, que no saben de coyunturas, pero que llevan años “doblando el espinazo” para vivir y para dar vida.

UN “BARRIO-DORMITORIO”

Si hubiéramos de definir urbanísticamente al de Las Fuentes, habríamos de llamarlo un “barrio dormitorio”. La mayoría de sus habitantes trabajan fuera de sus límites, fuera de las líneas del Ebro, el Huerva, la carretera de Castellón y los enlaces ferroviarios. Buena prueba de ello la tenemos en la congestión que los transportes colectivos sufren a las horas punta.

¨                  EL COMERCIO HA ROTO SU CONCEPCION DE “CIUDAD-DORMITORIO”

Sin embargo un cambio fundamental se ha operado en los últimos años. Nos referimos al auge, al crecimiento del comercio en el ámbito del barrio. Cada día se abren nuevos establecimientos. Predominan, lógicamente, los de venta de artículos de consumo diario, alimentación sobre todo y los de muebles y artículos para el hogar. El primer caso no necesita explicación. El segundo la tiene muy sencilla. Todos, absolutamente todos los edificios son de nueva planta. Sus vecinos, o son matrimonios recién casados, o son antiguos vecinos de los pueblos que tienen grandes dificultades a la hora de traer los muebles y utensilios desde el pueblo hasta la ciudad, desde casa labradora, destartalada quizá, pero grande, al pequeño piso ciudadano. Un incremento tal del comercio y en general de todo el sector terciario o de servicios (existen ya numerosas sucursales bancarias), nos lleva a una conclusión. Los vecinos de Las Fuentes pueden ya hacer su vida sin tener que desplazarse por fuerza al centro tradicional de la ciudad. Y esto es todo un símbolo de progreso.

NECESITA UN PARQUE

Y queremos terminar este comentario medio humano, medio sociológico, señalando algo que echamos a faltar en Las Fuentes: Un planteamiento urbanístico cuyas miras superen el simple concepto de ciudad-dormitorio. Un planteamiento urbanístico que haga del barrio un lugar de vida agradable y amena. Y puesto que no podemos prescindir de que la mayor parte del barrio está ya edificada, habría que trabajar en dos direcciones. La Primera poniendo un especial cuidado en todos los detalles urbanísticos ya que, hasta ahora, la mayor parte de las calles han sido urbanizadas por los propios constructores. Quedan muchas a medio pavimentar, sin aceras o sin calzadas. Y, desde luego, la mayoría sin arbolado. La segunda tratando de buscar unos amplios espacios verdes, abiertos. Si todo el conjunto ha sido planificado en forma de manzanas cerradas, Las Fuentes necesita, para no ahogarse, un parque. No le basta con el de Bruil que, estando cerca, no resulta atractivo para la mayoría de los vecinos.

Necesita un amplio parque municipal que ofrezca a los vecinos lo que todo ciudadano de 1.971 necesita: que su entorno vital sea algo más que habitable, que todo lo que rodea al hombre sea lo más agradable y humano posible. ¿Es mucho pedir?

L. GRANELL