Zaragoza.-
El arquitecto Ricardo Magdalena consiguió ser profeta de su tierra con su transformación arquitectónica y urbanística de la ciudad dejando edificios emblemáticos como el Museo de Zaragoza, el Paraninfo o el Matadero. En el centenario de su fallecimiento, la Real Academia de San Luis y el Ayuntamiento de Zaragoza han querido homenajearle este lunes con una conferencia y un acto solemne y el descubrimiento de una placa conmemorativa ante el busto de Ricardo Magdalena, que se ubica en la biblioteca del mismo nombre en las dependencias del Antiguo Matadero de la ciudad.
El presidente de la Real Academia, Domingo Buesa, ha destacado que la modernidad de Magdalena reside en su decisión de vincular la construcción de la ciudad al territorio y, por otro lado, en unir arquitectura y urbanismo con un elemento que diseña con un “lenguaje excepcional” como es el ladrillo.
Para el coordinador de los actos y concejal del Ayuntamiento, Rafael de Miguel, hoy “es un día para felicitarnos porque Magdalena es uno de los arquitectos y zaragozanos más importantes, ya que durante 36 años ha trabajado día y noche para el progreso y la modernidad de Zaragoza”.
En esta idea ha coincidido el director de Servicios de Arquitectura del Ayuntamiento, Ricardo Usón, para quien el arquitecto es un “hijo ejemplar de la ciudad” que logró ser un “profeta de su tierra” en la medida en que transformó la ciudad de Zaragoza «en cosas con las que vivimos diariamente».
La Academia de San Luis quiere, además, lanzar una apuesta por recuperar algunas de las figuras claves en arquitectura y el diseño de Zaragoza. Así, el año que viene se dedicará un homenaje a Félix Navarro y, en 2012, se recordará a Regino Borobio.