Derrumbe en el cementerio de Madrid

«¿Qué culpa tenemos nosotros de que se hayan caído? Los compramos a perpetuidad, ¿por qué tenemos que hacernos cargo de ese gasto?»

De pronto, una carta en el buzón siembra el desasosiego. ¿El mensaje? Los nichos en los que descansaban los restos de tus familiares se han derrumbado. Debes asistir a la exhumación de sus cuerpos y buscar un nuevo emplazamiento a unos huesos que llevaban décadas en reposo. Digno de película, pero real, este argumento lo han vivido 60 personas que tenían a sus seres queridos en el madrileño Cementerio de la Almudena.

La carta ofrece un teléfono en el que buscar pistas. Llamas y se confirma el drama: los nichos están en el suelo y la dirección del cementerio ofrece incinerar los restos y pasarlos a un columbario. Pero la cremación nunca entró en los planes de los padres de María. Querían estar juntos, de cuerpo presente. Por eso compró los nichos. La alternativa para mantener su voluntad intacta pasa por volver a pasar por caja: 1.000 euros por cada nuevo nicho con vocación eterna. «¿Y qué culpa tenemos nosotros de que se hayan caído? Los compramos a perpetuidad, ¿por qué tenemos que hacernos cargo de ese gasto?», se pregunta ella, coherente.

Esta mujer es sólo una de las afectadas. Hay más. Como el hombre que compró un nicho para su padre en los años 60 –La Almudena se inauguró en 1884 y existen más de cinco millones de enterramientos en sus 120 hectáreas-, o los que se trajeron los restos de sus antepasados de otras provincias cuando emigraron a Madrid en busca de trabajo en pleno Franquismo y decidieron no dejarlos solos en sus ciudades de origen.

Las opciones que les da el cementerio son claras: si quieren que descansen en un nuevo nicho, deberán hacerlo en una zona situada a unos 300 metros de la que se ha derrumbado, muy cerca de la capilla. Pero está catalogada como patrimonio, lo que implica que su restauración debe conservar los materiales originales, con un tipo de ladrillo concreto, y caro, y guardar celosamente su apariencia histórica. ¿El resultado? El coste se dispara hasta los 3.020 euros, de los que las ‘víctimas’ deben abonar 1.000.

 

Sin seguro en el cementerio

«Desde hace año nos habíamos dado cuenta de que estaban saliendo grietas, algunas partes estaban apuntaladas. Lo avisamos en las oficinas, pero no hicieron nada» ¿No hay un seguro que se haga cargo de este tipo de imprevistos? El propio director de los Servicios Funerarios de Madrid, Gabino Abanadés, saca de dudas: «No, no lo hay. El cementerio no tiene un seguro, no es lo habitual», confiesa a ELMUNDO.es. Y prosigue: «Se ha hundido parte del edificio del nichos del sector 10, alrededor de 60 de los 1500 que tiene esta zona. Son nichos que se construyeron entre 1948 y 1950, y se han hundido porque les ha llegado la hora. A veces las construcciones con cal no estaban en buen estado». Y las consecuencias deben pagarlas ahora sus usuarios.

«Se han exhumado todos los cuerpos -el levantamiento de cadáveres se hizo el pasado agosto- y están en un depósito general. A los titulares se les ha ofrecido pasar a otros nichos nuevos, pagando parte de la rehabilitación, inhumar los restos o dejarlos de forma gratuita en un nicho de restos hasta que se decida si los que se han caído se van a rehabilitar o no. Entonces se les trasmitirán los costes que tenga”, sentencia.

En circunstancias normales, las tarifas para este cementerio, el más grande de España, son 5123 euros la sepultura para cinco cuerpos, 2232 euros el nicho a perpetuidad, 3020 euros en la zona de rehabilitación, inhumar los restos o dejarlos de forma gratuita en un nicho de restos hasta que se decida si los que se han caído se van a rehabilitar o no. Entonces se les trasmitirán los costes que tenga”, sentencia.

En circunstancias normales, las tarifas para este cementerio, el más grande de España, son 5123 euros la sepultura para cinco cuerpos, 2232 euros el nicho a perpetuidad, 3020 euros en la zona de rehabilitación catalogada y 852 euros los nichos temporales por 10 años.

Lo cierto es que la noticia no ha cogido por sorpresa a algunos afectados. «Desde hace alrededor de un año nos habíamos dado cuenta de que estaban saliendo grietas, algunas partes estaban incluso apuntaladas. Lo avisamos en las oficinas, pero no hicieron nada. Lo que no esperábamos es que si ocurría algo así tuviésemos que pagarlo nosotros, los habíamos comprado ‘a perpetuidad’ y suponíamos que el cementerio se haría cargo», cuenta María.

Abanadés rebate que ‘a perpetuidad’ con terrenos públicos, como lo es éste, significa una cesión por 99 años, momento en el que, si el interesado lo desea, se renueva la concesión. El problema es que con los nichos caídos no se hace borrón y cuenta nueva. Los titulares deben sumar los años que llevaban en ellos a los del nuevo nicho o bien renovar la concesión y empezar de cero, siempre previo pago.

Alrededor del 50% de los afectados ha decidido ya qué hacer con los restos de sus familiares. Algunos se los han llevado fuera de Madrid, otros han optado por apretarse el cinturón para cumplir sus deseos comprando un nuevo nicho. El resto están ilocalizables. Sin noticias de sus seres queridos expulsados de las tumbas.

Comentarios de los Lectores

Anónimo 04.Nov.2010 | 16:59

QUE TOME EJEMPLO EL AYUNTAMIENTO DE MADRID (PP) DE LA GESTION DEL AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA (PSOE) POR EL CONCEJAL LAUREANO GARIN ANTE EL HUNDIMIENTO DE UNA MANZANA COMPLETA DE NICHOS,(1500 NICHOS) CON TOTAL PROFESIONALIDAD Y RESPETO SIN UN SOLO EURO DE COSTE A LOS CIUDADANOS, ADEMAS, PARTICIPANDO FORENSES PARA QUE EN CASO DE QUE HUBIERA MEZCLA DE RESTOS SE VERIFICARAN, , EL AYUNTAMIENTO INVESTIGO PARA ENCONTRAR A LOS FAMILIARES Y SE DIO TODAS LAS FACILIDADES DE UN NUEVO DESTINO O INCLUSO CREMACIÓN, CON PRESENCIA DE LOS FAMILIARES EN EL MOMENTO DE LA EXHUMACIÓN, CON PSICOLOGOS Y TODO TIPO DE ATENCIONES, PARA ESE MOMENTO. TODO ESTE PROCESO TARDO UN AÑO 1500 NICHOS (CON VARIOS CUERPOS EN MULTITUD DE NICHOS Y VUELVO A REPETIR SIN UN SOLO EURO DE COSTE A LOS CIUDADANOS . TODO MI APOYO A LAS FAMILIAS.

 

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