Llorens ha afirmado que el Ayuntamiento va a intervenir directamente «en algo
que es fundamental y dará respuesta, en el ámbito de sus competencias, a la
reivindicación que viene planteando el colectivo motero en España desde hace
tiempo”.
A su juicio “la seguridad vial incumbe a todos, a instituciones y a particulares, y también a varios ámbitos, desde la educación vial, la formación y la concienciación, a la mejora de los equipamientos, infraestructuras e instalaciones”.
En este último apartado se incluyen las vallas de protección de las márgenes de las carreteras, cuya antigua configuración que aún se mantiene en gran número de trazados “es un riesgo permanente para los conductores de motocicletas”.
Por eso, anunció que la primera actuación va a consistir en sustituir esas vallas por otras seguras para los motoristas en caso de caídas o salidas de vía. Dicha sustitución se va a realizar en las travesías de la antigua N-II y N-234, los tramos que el Ministerio de Fomento le transfirió al Ayuntamiento bilbilitano hace unos meses.