Lambán apuesta por tres grandes pactos en la próxima legislatura: Educación, Empleo y Reforma de la Administración y la Función Pública

El candidato socialista a la presidencia de Aragón avanza las grandes líneas del programa electoral del PSOE que se presentará el próximo 30 de abril

Zaragoza (10/4/15).- El líder del PSOE aragonés y candidato a la presidencia de la Comunidad autónoma, Javier Lambán, ha pronunciado hoy una conferencia en el Círculo Aragonés de Economía, titulada “Aragón, liderazgo social y económico”, en la que ha expuesto algunas de las grandes líneas del programa electoral del PSOE en materia económica, que se presentará el próximo 30 de abril.

Javier Lambán ha planteado la necesidad de acometer tres grandes pactos la próxima legislatura (educación, empleo y reforma de la administración y función pública), porque “se prevé un Parlamento de gran fragmentación y solo el PSOE tiene la centralidad necesaria como para articular en torno a sí programas de gobierno eficaces y, sobre todo, para articular pactos, que nunca han sido tan necesarios para hacer frente a los desafíos que tiene el país”.

En primer lugar, “un gran pacto por la educación es fundamental, no sólo porque es la principal palanca de cambio, sino porque es un factor clave para encaminar la economía hacia un modelo competitivo y porque en la educación está el embrión del modelo de país que queremos para el futuro. Eso requiere adquirir también el compromiso de que en esta legislatura alcancemos el 5% del PIB de inversión en educación, con el propósito de llegar a medio plazo al 7%”, ha avanzado Lambán.

Además de la Educación, plantea “un gran pacto por el empleo, no sólo basado en políticas activas de empleo (que se pueden hacer desde el INAEM), sino con una revisión a fondo del modelo productivo aragonés. “El Estado de Bienestar solo es sostenible con empleo de calidad y una alta tasa de ocupación. Tenemos que tender a eso y conseguir empleo de calidad, lo que pasa por entender conceptos como la innovación, la reindustrialización, la búsqueda de equilibrios entre el medio rural y urbano, la potenciación de las pymes y de los autónomos, ayudándoles a que puedan competir…”.

El otro gran pacto que plantea el PSOE pasa por la reforma de la administración aragonesa, tanto de la administración institucional, de simplificar al máximo la arquitectura institucional (comarcas y diputaciones, fundamentalmente) y una reforma a fondo de la función pública, que debe prestar bien los servicios, verificando cada euro que gasta y que sea un acicate y un estímulo para la economía. Y es que, el líder de los socialistas aragoneses ha recordado que “son recurrentes las quejas de empresarios, autónomos, pymes y sectores económicos de que en la administración, más que un entorno amigable, encuentran trabas y a veces se convierte en un elemento disuasorio”.

Javier Lambán ha apostado por plantear una especie de ‘Silicon’ aragonés, es decir, “una serie de cuestiones en las que podríamos ser fuertes pero que tendríamos que determinar entre todos por cuáles apostamos. Eso significará que todas las ayudas que aporta el Gobierno de Aragón para estimular la economía tendrían que revisarse para ese nuevo modelo productivo que queremos impulsar”.

Asimismo, ha adquirido el compromiso de que, en dos años, la educación, la sanidad, las políticas sociales y la dependencia recuperen como mínimo las dotaciones presupuestarias del año 2011, así como que las políticas sociales y todo lo relacionado con el Estado de Bienestar estén en el centro de la agenda política de la próxima legislatura.

 Progreso y modernidad, sin fracturas sociales

Lambán ha girado su discurso en el acto de hoy, al que han asistido más de 80 personas, en torno a la idea de promover el desarrollo de Aragón como “un todo”, un proyecto integral en el que lo económico debe estar en sintonía con lo social, lo cultural, la educación, la reforma de la administración y la participación de numerosos actores y confluencia de sus distintas aportaciones en un programa de progreso económico dirigido hacia la modernidad y un nuevo modelo productivo, compatible con un estado de bienestar saludable, sin fracturas sociales.

El máximo dirigente socialista aragonés explica que lidera un partido “que se opone a la política europea de la austeridad pero que quiere cambiarla respetando las reglas del juego; que apuesta por el rigor y la estabilidad presupuestaria pero haciéndola compatible con un estado de bienestar saludable y con políticas de empleo digno; que no entiende la igualdad sin la libertad; que opta por las reformas frente a las rupturas y por el pacto frente a la confrontación y que, en definitiva, sea capaz de anteponer los intereses de España a los suyos propios”.

A su juicio, la recuperación económica se debe más a factores externos que a decisiones del Gobierno y, sobre todo, “es profundamente injusta. España es hoy uno de los países más desiguales de Europa”. Con respecto a Aragón, “está peor que hace cuatro años y ha perdido diferencial con el resto”, una afirmación que ha ilustrado con datos del paro (10.500 más que en 2011, de los que el 50% no cobra prestación) o los 31.500 afiliados menos a la seguridad social, como consecuencia de la reforma laboral, el empleo que se crea es precario y mal pagado y la pobreza va extendiéndose peligrosamente como fenómeno cronificado en muchos casos”. Concluye que “en los últimos años, no ha habido en Aragón política económica más allá de la propaganda, como el Plan Impulso, presentado como la joya de la corona de la legislatura, se utilizó al final para pagar las nóminas de maestros y médicos”.

Pero Lambán entiende que para que Aragón vuelva a funcionar son necesarias además reformas y transformaciones profundas como un paquete de medidas dirigidas a combatir la pobreza y la exclusión social, “a combatir las desigualdades más lacerantes, algo no solo inaceptable éticamente sino que supone un lastre para el desarrollo económico y actúa como disolvente letal de la propia democracia”. Para ello, apuesta por impulsar, de manera inmediata la renta social básica, que evite que haya una sola familia sin ningún ingreso, así como una ley de medidas extraordinarias y coyunturales para el fomento de la inclusión social mediante contrataciones a través de los ayuntamientos y sendos programas de garantía de suministros vitales, alimentaria, vivienda y educación.

Medidas económicas

Junto con el Pacto por lo Social y por la Educación, Lambán sabe que lo que espera con más ansiedad la sociedad civil es un gran pacto por el empleo pero entiende que competir desde Europa con métodos tradicionales “ha pasado a la historia” porque la energía y los costes laborales “lo hacen imposible. Hay que hacer algo nuevo, algo atractivo. Hay que adaptarse a lo que algunos llaman era del postconocimiento, a previsiones según las cuales en 2020 habrá un déficit de 40 millones de empleos en las TIC y 100 millones de exceso de personas sin cualificación”.

En tres años recorriendo el territorio, visitando empresas por toda la geografía aragonesa; celebrando reuniones con sindicatos y empresarios, Lambán ha oído quejas continuas del precio de la energía, la más cara de Europa; del problema del crédito, no bien resuelto todavía y ha apoyado la protesta de pymes y autónomos ante el trato discriminatorio respecto a las grandes empresas que sufren en materia de fiscalidad o acceso a créditos. Ha compartido el diagnóstico de las causas que lastran la competitividad de nuestras empresas: pequeño tamaño, insuficiencia de recursos propios, escasa permeabilidad a la innovación o baja apertura al exterior. Y también coincide con la opinión de que no hay posibilidad de crecimiento empresarial sin innovación y que Aragón necesita intensificar su transición hacia una economía basada en el conocimiento, hacia un modelo económico que compita en el mundo por el valor añadido generado por gente bien formada; por la innovación organizativa; por la investigación o por la internacionalización.

Por ello, cree que “es más preciso que nunca un Programa de Innovación basado en acciones de formación, consultoría y apoyo financiero de amplio espectro, que abarque a todo el tejido empresarial y de trabajo autónomo y que incida en aquellos aspectos singularizados que cada cual precise: marketing, diseño de producto, logística, apertura de nuevos mercados o incorporación de tecnologías TIC y de comercio electrónico”.

Para eso, es partidario de contar con la Universidad pública de Zaragoza, competitiva internacionalmente por su excelencia investigadora que ha de intensificar la transferencia de tecnología hacia el sector productivo, sin olvidar la necesidad de una red regional potente de centros de investigación aplicada.

“Producción de conocimiento, centros de transferencia, innovación en producto y procesos, internacionalización, especialización estratégica, evaluación externa, talento emprendedor, ventajas competitivas diferenciales, formación de calidad, adopción temprana de nuevas tecnologías: esos son los términos con los que tenemos que jugar, porque son los que están en el tablero de las grandes economías del mundo”, señala.

En segundo lugar, aboga por confiar en la industria como el sector clave para la obtención de tasas de crecimiento sostenibles, no solo porque ejerce un poderoso efecto de arrastre sobre las demás actividades de servicios, sino porque las tres cuartas partes de la inversión en I+D+i se realiza en el sector industrial.

Tras las pérdidas originadas por la crisis, cree preciso abordar con decisión un programa de reindustrialización, basado en la cualificación del empleo, la innovación tecnológica, la cooperación empresarial y el emprendimiento. “Solo de esta manera contaremos con empresas eficientes en las que el aumento de la productividad sea el resultado no de la destrucción de empleo –como ha sucedido- sino de la generación de más valor añadido”.

En tercer lugar, una parte muy importante del tejido económico aragonés lo componen pymes y trabajadores autónomos, para cuyo apoyo el PSOE ya presentó hace dos años una Proposición de Ley de apoyo a emprendedores y del trabajo autónomo, que recogía un amplio elenco de medidas propuestas por los propios interesados, que fue rechazada por la mayoría gubernamental. Debidamente actualizada, los socialistas volverán a presentarla.

Considera razonable su reivindicación de fomentar el asociacionismo o la constitución de plataformas tecnológicas para superar las limitaciones competitivas derivadas de la dimensión, sobre todo en materia de innovación y exportación. Y es también muy oportuna –por citar una de sus propuestas- el fomento de la rehabilitación y mejora de eficiencia energética de vivienda como medida ligada a la creación de empleo en la construcción y en los oficios afines.

En cuarto lugar, reclama estrategias de desarrollo que respeten las necesidades y posibilidades de los distintos territorios. “Se reclaman políticas de discriminación positiva hacia el medio rural, coordinación de las iniciativas de los grupos de acción local, extensión de la fibra óptica o la banda ancha o acciones contra la despoblación a través del empleo”. Zaragoza genera el 55 % del valor añadido bruto de Aragón y, para mejorar su posición en el nuevo mapa de la economía mundial, la Comunidad necesita beneficiarse de la buena posición relativa de la capital aragonesa entre las ciudades españolas y europeas de tamaño medio con las que compite. Una política económica activa debe orientar, incentivar y promover aquellos sectores que mejor permitan el aprovechamiento de nuestras ventajas competitivas.

También propone renovar sustancialmente nuestra visión de la logística, de forma que todo Aragón sea una gran plataforma logística, incluyendo la agroalimentación desde Mercazaragoza, que ha de ser, por otra parte, uno de los polos de desarrollo económico por los que con más fuerza apostemos junto con las cooperativas y las organizaciones agrarias. A ese fin habrán de encaminarse el resto de prioridades en materia de infraestructuras carreteras y ferroviarias.

También ha citado la agroalimentación y las posibilidades de una marca “Aragón” de la que colgar denominaciones de origen y todo lo que cumpla unos parámetros de calidad y trazabilidad que la identifiquen, aprovechando además que Zaragoza cuente con las mejores ferias europeas del sector, lo cual puede permitirnos utilizar ese formidable foro tecnológico y comercial como ventana al mundo, para vender y para adquirir conocimiento.

Tampoco ha olvidado el turismo, la cultura como motor de actividad capaz de generar el 5% del PIB,  las energías renovables, la investigación, desarrollo tecnológico y producción de las mismas, así como una revisión del sistema de ayudas y subvenciones públicas actualmente vigente.